jueves, 16 de abril de 2026

XXIII Músicas Históricas "Concierto 1700"

Programa

José de Torres (ca. 1670-1738) "Corre, flamante rayo, cantada a los Santos Reyes con violines y oboe (1715)"
I. Recitado con violines: Corre, flamante rayo
II. Aria: Desara, hermosa estrella
III. Recitado: Pero no, que el gran Dios enamorado
IV. Aita: No se puede encarecer
V. Recitado: No ha de poder, que en Dios más fácilmente
VI. Seguidillas: Ay, amor; cuánto el hombre...!
VII. Graves: Suspensión amante

Arcángelo Corelli (1653-1713)
 "Sonata para violín en La menor, Anh. 35"
I. Grave
II. Allegro
III. Adagio
IV. Allegro

José de Nebran(1792-1768)
 "Qué amante, qué benigno, cantada al Santísimo con violines"
I. Recitado: Qué amante, qué benigno
II. Aura: sujeta impulso humano
III. Recitado: Salve, manjar sagrado
IV. Aria: A está comida vivificante

Giovanni Bononcini (1670-1747) "Sonata en trio, n° 11 en Re Menor(1732)"
I Tempo gusto
II. Spiritoso
III. Lento
IV Allegro

Antonio Literes (1673-1747)
 "Si el viento, cantada al Santísimo (1732)"
I. Recitado: Si el viento busca ave placentera.
II. Aira: (a medio aire) Es el divino centro del hombre
III. Recitado: Salve, manjar sagrado
IV. Aria (vivo): Como alegres placenteros

CONCIERTO 1700
Fumiko Mone, Violín
Jacobo Díaz, Oboe
Ester Domingo, Violonchelo
Alfonso Sebastián, Clave y Órgano
Pablo Zapico, Cuerda Pulsada

Carlos Mena, Contratenor
Daniel Pinteño, Violín y Dirección

Ecos de la Real Capilla

La actividad musical en la España de la primera mitad del siglo XVIII estuvo marcada por el talento de tres compositores fundamentales: José de Nebra, Antonio Literes y José de Torres. Estos músicos desarrollaron su labor primordialmente en torno a la Real Capilla de Madrid, donde dieron vida a algunas de las obras sacras más bellas de su tiempo. Dentro de este legado, las cantadas ocupan un lugar oreminente, siendo las dedicadas a la veneración de Santísimo Sacramento las más frecuentes en la producción religioso de la época. Está piezas, escritas en lengua castellana absorbieron las influencias italianas que llegaban con fuerza a la península.

Uno de los pilares de este períodos fue José de Torres. Formado en el Colegio de Los Niños Cantorcicos, ejerció como organista de la Real Capilla desde su adolescencia. Tras el exilio de Sevastián Durón en 1706. Torres asumió, junto con Antonio Literes, la responsabilidad de componer la música sacra oficial de la corte. Aunque obtuvo el título de Maestro en 1720, años más tarde tuvo que compartir el magisterio con el italiano Felipe Falconi; está rivalidad profesional actuó probablemente como un revulsivo para renovar su estilo musical hasta summierte en 1738. Su cantada "Corre, flamante rayo (1715)" es la más temprana del programa y destaca por el uso de elementos de la tradicción musical hispana, como las Seguidillas o el Grave Final, que la diferencia de las estructuras más italianizantes empleadas por Literes y Nebra.

Por su parte, Antonio Literes, fue elogiado por el padre Feijoo como un compositor de primer orden, capaz de unir la majestad de la música antigua con el dinamismo de la moderna. Literes sobresalió como intérprete de Violón (Violonchelo) y fue una figura principal de la música escénica española, con obras como la zarzuela Acis y Galatea. Este repertorio incluye su Cantara Si el viento (ca. 1725), cuya partitura se encuentra custodiada en el archivo de la catedral de Guatemala.
El tercer gran protagonista, José de Nebra, se incorporó como organista de la Capilla Real en 1724. Si.bien compuso prolíficamente para los teatros oúblicos, sus muestras más significativas de.música religiosas se vinculan a su labor en la corte. Un ejemplo es la cantada Qué amante, qué benigno, interpretada en tiempos modernos por primera en este concierto y conservada en el archivo de la catedral de Jaca. Dicha institución también preserva transcripciones de Arcángelo Corelli que se integran en este programa. Para finalizar, encontramos a Giovanni Bononcini, cuya producción fue ampliamente conocida por Torres, que publicó algunas de sus obras en su Imprenta de Música, y claramente asociada a España por el patrocinio del duque de Medinaceli.

Este conjunto de piezas permite apreciar la sofisticación técnica y la profunda sensibilidad de unos autores que supieron proyectar el esplendor de la corte madrileña a través de una síntesis perfecta entre la tradicción propia y la vanguardia europea de su época.

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