
Harry Palmer sirve como sargento británico de clase trabajadora en Berlín durante la Guerra Fría de los años 60. Palmer es un agente astuto y astuto, con diversos trabajos secundarios que finalmente le acarrean problemas con la ley por delitos que podrían acarrearle ocho años de cárcel en una lúgubre prisión militar inglesa. Pero al descubrir el potencial de Palmer y su red en Berlín, un oficial de inteligencia le ofrece una forma de evitar la cárcel convirtiéndose en espía. Su primer caso es el Expediente Ipcress, una peligrosa misión encubierta en la que Palmer debe usar sus vínculos con un hombre sospechoso de secuestrar a un científico nuclear británico desaparecido.

Una bomba explota bajo el coche de Jean y solo la rapidez mental de Harry les salva la vida. Harry descubre a un desconocido sospechoso que los sigue, identificado como Randall, un exagente.

Harry y Jean llegan a Beirut tras Randall, quien retiene al profesor Dawson. Mientras tanto, Dalby tiene una cita secreta con Stok, un coronel ruso.

Dalby desafía al general Cathcart, sospechando la participación estadounidense en el secuestro de Dawson. Harry y Jean se dirigen al atolón del Pacífico donde se probará la bomba de neutrones.
Harry es entregado al ejército chino, donde es sometido a un desconcertante régimen de tortura mental. El amor de Dalby por el Dr. Lavotchkin afecta su juicio.

Harry está atormentado por lo que se ha plantado en su mente mientras su misión llega a su clímax sangriento y la estabilidad del mundo libre está en juego.
La serie representa una trama muy de la época en la que está ambientada y, como no podía ser menos en una serie británica, la producción está también muy cuidada, aunque no les voy a perdonar que hayan tratado de hacer pasar el Palacio de Diocleciano en Split (Croacia) por un monumento romano en Líbano. La trama se sigue sin demasiados problemas y no hay episodio aburrido. Podríamos decir que Harry Palmer es un “anti-Bond”, un agente algo más cercano a la realidad de ese oscuro oficio.
Del elenco actoral, que cumple sobradamente, me quedo con la bella actriz Lucy Boynton (que interpreta a la agente Jean Courtney) que luce monísima en cada una de sus elegantes apariciones en pantalla. En cuanto al protagonista masculino, Joe Cole, quizás no haya sido la major opción para encarnar a Harry Palmer (y con esas gafas, Dios mío).
Como todas las series inglesas, muy bien ambientada, rodada, fotografiada e interpretada. No desmerece de la película original. Y esto es mucho decir cuando había que suplir al gran Michael Caine. Nos ha gustado y la hemos entendido, algo no habitual en estás series en las que el argumento de enrosca y aparecen, muchas veces, demasiadas subtramas.
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