Hoy tocaba vino y comida de jubilación de este filósofo-psicólogo-escritor-dibujante. Y todos contentos nos zampamos un plato de calamares, unas patatas a la importancia rellenas de jamón y el cabrito. Todo ello regado con dos botellas de Azpilicueta.
Café en el Cid para completar la fiesta. Y hablar y hablar hasta las 8 de la noche. Eso es disfrutar.
Como siempre quedamos en vernos más, a ver si es verdad
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