Secuela de 'Downton Abbey: Una nueva era'. Sigue a la familia Crawley y a su personal a medida que se adentran en la década de 1930. Mientras deciden cómo conducir Downton Abbey hacia el futuro, todos deben aceptar el cambio y dar la bienvenida a un nuevo capítulo.
El final de la saga de "Downton Abbey" podía provocar alguna que otra decepción por diferentes motivos: la notable ausencia de la icónica Maggie Smith, la trama alargada innecesariamente o un cierre apresurado para la familia y el servicio que han acompañado a muchos espectadores durante más de una década. Sin embargo, y a pesar de una historia predecible y convencional –con sus resoluciones demasiado convenientes–, Jullian Fellowes se las ha ingeniado –como siempre– para proporcionar a los fans una propuesta que los satisfaga.
Siempre es un placer abandonarse al buen gusto de los escenarios, el vestuario y el saber estar de la alta sociedad inglesa de la época. Nada más queda añadir sobre una ambientación y una banda sonora que resultan tan familiares como agradables. A esa misma puesta en escena regresan un sinfín de caras conocidas cuyos personajes logran culminar cada uno de sus relatos personales.
La película está llena de referencias a anteriores temporadas para hacer las delicias de las más apasionados de "Downton". De todas maneras, el hilo principal puede seguirse sin problema por sí mismo, para aquellos que no conocen a los Crawley (aunque no entiendan algunos guiños).
Por otro lado, es reseñable la delicadeza con la que se afronta el escándalo social al que se enfrenta Mary: un divorcio que la convierte en persona non grata entre los suyos. En lugar de virar hacia el melodrama y estirar un argumento insulso, se puede apreciar la madurez en las decisiones de una protagonista cuyas prioridades giran en torno a su familia y la gestión de la casa.
En definitiva, "Downton Abbey: el gran final" es un ejercicio de nostalgia, un recuerdo de todos los que se quedaron por el camino y un obsequio para los seguidores. Es, ciertamente, una elegante y cálida despedida a un universo querido por muchos que deja numerosos minutos de entretenimiento para revisitar de vez en cuando.
En definitiva, "Downton Abbey: el gran final" es un ejercicio de nostalgia, un recuerdo de todos los que se quedaron por el camino y un obsequio para los seguidores. Es, ciertamente, una elegante y cálida despedida a un universo querido por muchos que deja numerosos minutos de entretenimiento para revisitar de vez en cuando.
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