domingo, 19 de abril de 2026

La semana con Aitana

La semana empieza el domingo con una llamada desde su móvil (ahora que se lo dejan) porque le han dejado salir a Oviedo con su nuevo amigo/amiga. Está eufórica y se nota. Aunque en realidad llama para pedir que le activemos tik-tok e Instagram. Y de hecho al volver a casa nos reprocha el no haber activado Instagram.

El lunes nos llama ya casi a las 8 porque han hablado antes varios niños y el teléfono estaba ocupado. Habla un rato con Tere y discuten por el tema del pelo. Luego habla conmigo y nos vamos al tema de volver a casa y de ponernos condiciones. Le recuerdo que quién está fuera es ella. Sigue sin entender que alguién que vemos egoísta y con las ideas que tiene es peligrosa. Máxime cuando ella ya ha intentado realizarlas. Tiene que darse cuenta de estas cosas, asumir las consecuencias de lo que ha hecho, tener empatía hacia los demás y plegarse a la idea de vivir en casa con las ideas que ponemos Tere y yo encima de la mesa. También dice que nosotros le impedimos vivir su vida a su manera, así que le digo que ahora no vive en casa y por lo tanto su personalidad y sus ideas tiene que defenderlas en la casa donde vive. Nosotros no podemos ser culpables de la vida que no le gusta porque eso implicaría que volviera a casa a imponer sus condiciones para vivir a su manera. Y para eso, mejor que no vuelva. Y le digo que también puede negociar cómo le gustaría vivir en casa de su madre y que ésta decida si se va con ella. Eso sería lo propio. Según saco el tema se pone en pie de guerra diciendo que no me meta con su madre. Seguimos teniendo alguien intocable que va a planear por encima de nuestras cabezas. Y eso es intolerable!. Encima aprovecha para decirme que su madre sí le da permiso para teñirse el pelo y que eso es lo que ella reconoce como persona a obedecer. Más de lo mismo!. A veces parece que avanzamos y otras retrocedemos otra vez al principio. Toca esperar!

El miércoles llamamos y llamamos a las seis de la tarde y el teléfono siempre está comunicando. Al final a las siete y media nos cogen, pero Aitana está cenando. Prometen llamarnos cuando acabe, pero esto no se produce hasta las 8 y media y ya estábamos en el concierto del Festival de Músicas Históricas. Así que al final no hablamos con ella. Una pena, pero se queda el asunto en suspenso hasta el sábado.

El viernes por la mañana nos llama Ana que quiere ir a ver a Aitana. A toda velocidad le conseguimos un tren a Oviedo el sábado y uno de vuelta desde León el domingo por la mañana. Y encima protesta. Yo la verdad es que no la soporto. Y encima mañana a soportarla todo el día.

El viernes nos llama a media tarde y vuelve a recordarnos lo de teñir el pelo. Está rayada con el tema y es una pesada. Luego vuelve a sacar el tema de las planchas y me da la tabarra. Así que le explico que en nuestra casa mandamos nosotros y estoy harto del tema de Ana. Al final le cortan porque no les gustaba el cariz que tomaban los acontecimientos.

Llegamos pronto a buscarla porque hay que ir al tren a recoger a Ana que viene de visita. Nos comentan que le han robado ropa y que está bastante nerviosa. Hablamos con ella y tomamos un café con pastelito enfrente de la estación. La veo muy nerviosa y no tiene paciencia ni para el pastelito ni para el café. Como no podía ser de otra manera el tren llega tarde y Ana se queja. Así que cogemos el coche y nos vamos a Ribadesella. Por el camino Aitana se queja de que no le respetamos su personalidad, pero lo que no acepta es que queramos controlar la situación.
 
Llegamos a las cuevas de Tito Bustillo y están llenas, pero nos indican una cueva cercana de acceso libre con estalactitas y estalagmitas. Es un paseo sólo de media hora ida y vuelta pero está bien y nos cubre la mañana. Así que aprovechamos para dar un paseo por el pueblo y comer en un restaurante (un cachopo entre las dos niñas y unas cebollas rellenas de bonito Tere y yo). Para lo que comimos, caro.
 
Volvemos a Oviedo y al parque Principado. Al llegar Aitana se deprime y vuelve con el tema de la felicidad y del suicidio. La verdad es que la niña lo está pasando mal, pero la alternativa en casa puede ser peor porque sigue queriendo volvernos locos a todos con su comedura de cabeza con el tema de su madre y nuestro. Es cierto que el sitio donde está no es bueno, pero ahí ha llegado después de los dos hechos con los niños que son graves. Hablamos que es un punto intermedio entre la Casa inicial y Zambrana. No le vemos salida, así que lo único que los queda es quererla y demostrárselo. Tomamos un café y tarde de compras mientras yo leo en el Ikea. Cuando se cansan bajamos a las cajas y se comen un perrito caliente de Ikea (ya es una tradición familiar) y nos vamos a un bar con billares a jugar un rato. Una novedad que disfrutamos todos, Tere y Ana jugando, después Ana y yo. Incluso Aitana se animó al final. Aunque la habilidad con las manos no es su fuerte. Así que lo que hizo es estar sentada en una mesa escuchando música mientras jugábamos. Y volvemos a la.casa apurando la hora.

A la vuelta nos encontramos niebla en el puerto y una tormenta eléctrica encima de León con unas descargas increíblemente grandes que se veían ya desde Caldas de Luna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.