miércoles, 1 de abril de 2026

Cambio de casa en Valladolid

Un día más cogemos el coche y nos vamos a Valladolid a ayudar a Ana con un nuevo cambio de casa. En la que está no es bienvenida por los compañeros de piso. Y encima hay humedades. Una vez allí comprobamos que la habitación es cutre hasta decir basta, con un jergón (no me atrevo a llamarlo cama) un armario del pleistoceno y una mesita antiquísima. Y nada más, ni alfombras, ni edredones, ni nada. Por no tener la ventana no da a la calle si no a la terraza que comparten entre todos.

Tomamos un café y empezamos la mudanza. Cargamos el coche con todos lo que nos parece que puede entrar y vamos a la casa nueva. Sorpresa, es nueva de verdad. Todo el primer piso es para alquilar con tres habitaciones, un salón y una cocina con muebles nuevos. Dos habitaciones están sin alquilar y tendrán, en un futuro, dos personas que compartirán piso con Ana. Pero ellas tendrán un baño compartido. La habitación de Ana tiene un baño para ella sola, y bien grande. También tiene un armario empotrado enorme. Así que todo muy bien. Nos vamos de paseo a un cajero para sacar el dinero para la patrona y volvemos para oger el coche y retornar a la casa de Ana a coger el resto de cosas. Y las llevamos de nuevo a la nueva casa. 

Hora de comer, y Ana nos lleva al Restaurante Colombo donde dice que ha comido muy bien. Plato del día a 15€ en el que pedimos paella, parrillada de verduras y lasaña, seguidos de unas costillas con miel, manitas de ternera y filete de merluza. Todo rico pero quizás demasiado especiado. De postre pedimos dos mousses de mango y una tarta de queso. Al salir vamos hasta el coche pasando por la plaza de la catedral, la preciosa iglesia barroca a sus espaldas (Santa María la Antigua) y la plaza de la Universidad con la preciosa fachada. El coche está aparcado delante de otro palacio que es el museo de Arte Africano Arellano Alonso y que pertenece a la universidad de Valladolid (otra portada espectacular).

Volvemos a la casa y cargamos el espejo y la televisión. Y aprovechamos para ir a Carrefour a hacer la compra. Después lo llevamos a la nueva casa y charlamos con el hijo de la dueña. El pobre ha tenido un accidente y está muy fastiado. Pero es encantador y muy atento a lo que le decimos. Dejamos todo, desempaquetamos la nevera (sí, es totalmente nueva) y volvemos a casa de Ana. Ya sólo queda el perro y el patinete. Así que Ana saca el perro de paseo y nos vamos para dejarla ya que traslade a Rey y se instale. 

Paramos en Medina de Rioseco y damos una vuelta por la maravillosa calle principal. Y nos encontramos un "Vía Crucis" muy especial que seguimos por los soportales hasta que se separa hacia las calles laterales. Después tomamos un refresco y volvemos al coche por el parque, con lo que nos encontramos un trozo de historia que no conocíamos:


La Puerta de Zamora, construida en el siglo XVI, en el mismo lugar que la anterior puerta del siglo XIII que pertenecía al recinto amurallado. Es muy curiosa ya que dispone de 4 arcos de medio punto y por encima el piso superior se encuentra la capilla de la cofradía de Nuestra Señora de las Nieves, con un retablo barroco de 1740.

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