La brusca transformación de la mayor economía controlada por un estado en una economía de mercado fue difícil y dejó ganadores entre los nuevos empresarios y comerciantes expertos del mercado negro, y perdedores como los funcionarios y personas con ingresos fijos que verían esfumarse los ahorros de toda una vida.
En este contexto de mafias rusas poderosas que pescan siempre a río revuelto, en este caso a cuenta del plutonio y las bombas nucleares, se mueve el correspondiente agente secreto inglés, Harry Palmer (Caine), bajo una cobertura detectivesca.
Espionaje al otro lado del telón de acero una vez abatido éste. La cortina definitivamente se ha rasgado de arriba a abajo.
Cinta menor dentro del género, muy lejos de las grandes obras británicas de espías pero que conserva todavía una pizca de glamur a cuenta sobre todo de su protagonista, "Nada es lo que parece y normalmente es peor".
Guion convencional, personajes planos y escasa intriga.
Por lo menos nos llevan de turismo por San Petersburgo, contemplamos bellas postales de sus edificios más emblemáticos o asistimos a una interesante escena de doma de caballos. Y es que "El circo es como un juego de espías".
No es gran cosa, de acuerdo, pero disfrutarán los aficionados al espionaje, los seguidores de Caine o los petersburgueses.

















