martes, 13 de octubre de 2026

Quinto día de Elena en León

Como nos acostamos pronto, a las 7 estábamos en pie. Así que a los 8 ya estamos en carretera camino de Burgos.

Vamos a recorrer la mitad del trayecto de Elena y así el tren le saldrá más barato y será más corto. Y de paso hacemos turismo.


Carretera al este al amanecer implica tener el sol de cara. Es bonito, pero molesto. También tiene aparejado que no haya tráfico. De nuevo conduce Tere y así van las dos delante hablando. La verdad es que estos días del catarro he vivido como un señor en el asiento de atrás. Vida cómoda.


Vamos por la nacional 120 siguiendo el camino de Santiago y paramos en Santo Domingo de la Calzada. Vemos el pueblo y tomamos un café. Es bonito, tiene catedral y casas blasonadas. Pero al ser pequeño se ve en un momento. Eso sí, se ven peregrinos de muchas nacionalidades por la calle principal. Y es agradable ver cómo las personas viajan solas sin problemas, se comunican, se sonríen y continúan sin generarse acritud entre nadie.


Logroño. Años pasando por aquí y nunca habíamos parado. Con las prisas de Elena sólo nos da tiempo a tomar unas cañas en la calle de los bares. Con sus tapas correspondientes: unos bocadillos de picadillo con huevo encima y pimiento y patatas con morcilla. El problema de los pinchos en Logroño es que los cobran aparte de la bebida y se hace caro. Los dos bares nos han salido como dos menús. Y en realidad no hemos comido, sólo hemos picado algo.


Café en el bar de la estación, un edificio enorme para cuatro viajeros. Lo mejor es que lo han cubierto de verde haciendo un parque que se integra como una colina verde en la ciudad. Despedimos a Elena y vuelta a casa.


Nos paramos en Tosantos a ver la iglesia rupestre de la ermita de la Virgen de la Peña. Pequeño paseo de subida que se hace en un momento pero que ya notamos, los años no perdonan! Luego paramos en la carretera a ver la iglesia y el hospital de Valdefuentes (de la ermita queda poco y del hospital nada). No sabemos la razón pero está totalmente abandonado. Una pena, pero nos alegramos de la suerte de poder ver la ermita todavía en pie.


Ya pasado Burgos nos desviamos a Villalcazar de Sirga para admirar la impresionante iglesia del pueblo. Cogemos una carretera secundaria que nos lleva por la planicie inmensa de Castilla y que nos ilusiona de nuevo, como siempre, como la primera vez. El pueblo en sí también merece la pena, aunque está poco habitado. Se ve todo muy cuidado y arreglado con gusto. Una temperatura agradable nos permite sentarnos en la terraza del bar enfrente de la iglesia y tomar una tónica y una coca cola. Entre la temperatura y las vistas de la iglesia todo es muy amable y disfrutable.


Antes de volver al coche nos fijamos en que las columnas que flanquean el pórtico se abren por la parte de arriba. Parece como si la de la derecha se inclinara a la derecha y la de la izquierda se inclinara a la izquierda.


Un fin de semana largo que se nos ha hecho, gracias a tener a Elena con nosotros, gigantesco. Qué bien todo!

lunes, 12 de octubre de 2026

Cuarto día de Elena en León

Nos levantamos y las 9 cogemos el coche para ir a hacer la ruta de senderismo de Orzonaga. Hoy cogemos el pequeño Kona porque el recorrido será corto.


El día perfecto, sin calor, pero tampoco frío. De hecho, al salir del coche, no hemos notado frío. Y eso que estamos ya en las montañas de la cordillera Cantábrica.

Lo curioso es que el hayedo está mojado. Con lo poco que ha llovido en lo que llevamos de otoño y hay sitios donde encontramos barro y charcos bastante grandes. En otros sitios el camino se ha limpiado del polvo del verano y se ve negro. Es evidente que aquí debajo sigue habiendo mucho carbón, aunque ya no se extraiga.

No llega a haber mucho barro, pero hay charcos y hay que tener cuidado al andar. Más que nada por no mojar las botas y que se pegue, molestando al hacer la ruta.


Lo bueno de hacerlo desde la carretera de la mina es que en 500 m ves el hayedo sin pegarte la gran panzada de subir desde Orzonaga. Es una pequeña cuesta desde el coche y luego el camino horizontal por la cima hasta encontrarnos con el camino que baja en donde están los árboles. 


Incluso en un año seco, la humedad es fantástica. Lo que es un bosque! Disfrutamos caminando y tocando la hiedra, tan suave y tan agradable al tacto. La temperatura se eleva nada más entrar en el túnel de ramas y hojas. Todavía el otoño no ha manifestado todo su esplendor, pero aún así ya hay hojas de todos los colores. Y el suelo está ya prácticamente cubierto en su totalidad.

En el camino de vuelta encontramos varios grupos iniciando el recorrido. Una auténtica sorpresa porque nunca habíamos encontrado a nadie haciendo este trayecto. De hecho al lado del coche hay aparcados otros cuatro o cinco coches. Sorprendente. Decidimos seguir de excursión y de sorpresas y vamos hasta el fayedo de Ciñera por la mina. 


Espectacular, aunque cada año está más deteriorada la carretera. Está claro que ya nadie la mantiene y el clima la destroza un poco más cada invierno.


Carretera de gravilla, cada vez más baches. Nos comenta una senderista que algunas veces reponen algo de gravilla en los baches más grandes, pero nada de arreglos.


Un Cabrero que vigila sus cabras desde la cima con unos primáticos y un todoterreno. Nos mira raro, yo creo que analiza. Años pocos que pasan por aquí sean quienes sean. Por si acaso!. Unas pequeñas hoces y un túnel minero oscuro y siniestro y ya llegamos a Santa Lucía.


Santa Lucía se ve menos vacío que otras veces. Será por ser domingo o porque estamos de puente? Otra vez tenemos que dar la vuelta para salir porque no sabemos qué calle hay que tomar para ir hacia la salida que lleva a la Nacional.

Y Ciñera, lleno de gente. De hecho el recorrido parece una procesión. Es increíble la gente que viene, lo que hace la publicidad! Sin embargo, el "faedo" es menos espectacular que el de Orzonaga. Vemos la boca mina, los vagones de los mineros, las terrazas, .... 

Lo vemos en un momento y nos tomamos unas tónicas en la plaza. Y vuelta a casa a comer los "restos" de la comida de Ezequiel de ayer.

Tarde de tumbing y nos vamos al palacio de Congresos a ver la feria de productos de León. Al llegar vemos una cola de miles de personas, con lo que decidimos cambiar de planes.

Subimos a la Sobarriba a ver la puesta del sol y estamos un rato al aire viendo el fenómeno atmosférico.


Faedo de Orzonaga 2:

Faedo de Orzonaga 3:

Carretera de La Mina:

domingo, 11 de octubre de 2026

Tercer día de Elena en León

Al acostarnos temprano empezamos el día temprano. Así que antes de salir a pasear nos da tiempo a ver una película. Y luego paseo por la Candamia que termina en el centro liquidador del Corte Inglés.


A la vuelta tomamos café y andamos a buen ritmo todo el rato. Casa, duchas y viaje a Villamanin. Comida en Ezequiel. 

Para empezar está lleno a rebosar. Cada día hay más gente. Ahora ya hay un segundo aparcamiento al otro lado de la gasolinera. Como siempre raciones gigantescas que termian en Tupperware. 


Una tabla de embutidos tremenda, unos pimientos rellenos exquisitos (la morcilla un poco picante, pero sin ser ofensiva), y el cabrito, el cochinillo y el lechazo en su punto.


La comida sirve para conversar con Elena sobre su nueva esperanza estudiando las oposiciones. Nos cuenta cómo estudia y le animamos con ilusión. Su futuro puede mejorar mucho si consigue ser funcionaria.


Terminamos con tres tupper camino de casa. Tenemos la comida de mañana hecha.
Llegada a casa y siesta de mamá.

Mientras tanto Elena y yo nos vamos al centro. Tomamos dos cafés con larga charla sobre la situación familiar. Me gusta que Elena escuche lo que pasa por nuestra boca porque solo escucha las paranoias de Ana por teléfono y eso puede hacerle ver una realidad distorsionada.


Volvemos a casa porque mamá debe haber dormido tanto que no nos ha llamado en toda la tarde.

Vemos una peli de dinosaurios, que no nos gusta nada, y nos vamos pronto a la cama. La comida fue tan abundante que ninguno teníamos hambre para la cena, por lo que no comimos nada.




sábado, 10 de octubre de 2026

Segundo día de Elena en León

Elena se va a la peluquería. Después quedamos los tres y nos damos un paseo por León. Terminamos tomando un café enfrente de la Regla, en la calle Los Cubos. 


Comemos y nos vamos a Canalejas para ver a la abuela y lo de los papeles de la herencia. Yo me quedo fuera para no pegar a nadie (o que digan que lo pego) el catarro. Al final Tere sale discutiendo con su hermana y nos vamos a Cisterna a hacer fotocopias. Aprovechamos para a tomar una tónica. El tema de conversación es único, inevitable, pero repetitivo. A veces pienso que Elena se va a cansar de escuchar los problemas familiares. En fin, es lo que hay!

Volvemos a Canalejas y no están, así que metemos los papeles por debajo de la puerta y nos vamos. Decidimos volver por Gradefes y hacer algo de turismo disfrutando del paisaje y de la puesta del sol. Pasamos por Rueda del Almirante, Eslonza y Puente Villarente. Terminamos comprando una pizza y tomando algo en el Teguise. Al final cenamos la pizza en casa y nos vamos a la cama.

viernes, 9 de octubre de 2026

Primer día de Elena en León

Llega en el tren de la tarde y yo en la cama. Me encuentro fatal después de una mañana en la que iba empeorando progresivamente.


Aún así he podido hablar con Elena en la habitación antes de que salga con Tere a tomar una cerveza. Después hemos salido al parque del barrio donde Elena había quedado con Jara. La hemos visto muy bien, muy recuperada del cáncer.


Cena en casa y a dormir. A ver si mañana me encuentro mejor.

Aún con mis limitaciones la cena ha servido para que Elena nos cuente sobre su trabajo y las relaciones con sus compañeros, típicos conflictos del trabajo en grupo. También nos comenta cosas de sus amigas, le extrañan algunas, pero es que cada persona es un mundo. Nada fuera de lo normal. Su vida en Zaragoza no es pobre, entre compañeras, amigas del gimnasio y conocidos varios vemos que se ha creado una estructura social que le permite suplir la falta de familia con ella.