Cogemos carretera y nos vamos dirección Bari. Lo hemos dejado para el final porque tenemos todo el día hasta el avión. Por el camino paramos en una gasolinera a desayunar y nos sorprende por su calidad, algo nada habitual.
Bari se ve ya como una gran ciudad y se aprecia en el tráfico, las calles llenas de gente y el tamaño de las casas y de su periferia. Incluso es difícil aparcar y nos terminan clavando en un parking. Pero tampoco nos podemos pasar el último día buscando plaza en zona azul.
El casco antiguo no es muy grande. Las callejuelas con pasajes entre ellas y contrafuertes entre casas llamarían la atención si fuera la primera ciudad que vemos, pero al no ser así nos parece una ciudad típica, pero no ofrece más.
Las murallas que la rodean están bien, pero tampoco son espectaculares. Llaman la atención porque dan al mar. Pero como hay paseo marítimo ancho y puerto, no son tan increíbles como las de Otranto o las de Gallipoli
El castillo normando es distinto a los aragoneses del resto de la zona. Es más grande y se queda fuera de las murallas, como un reducto defensivo aparte. La catedral no ofrece nada especial. Es necesario mencionar que aquí hay muchos turistas porque se nota que es donde está el aeropuerto. Además al tener un puerto grande hay turismo de cruceros.
Mención especial merece la basílica papal de San Nicolás de Bari. Por fuera es de piedra blanca típica de todo el adriático y no está demasiado adornada. Por dentro si es más impresionante con frescos en las paredes.
La cripta llama la atención porque es donde se reza al Santo y el altar católico, el rincón ortodoxo y el resto de elementos contribuyen a crear un ambiente de recogimiento y emoción. Tere siempre le ha tenido cariño porque hay una iglesia en Bilbao dedicada a este santo y por lo tanto se queda un rato meditando. Elena se impacienta porque lo suyo es la velocidad. No sé si aprecia el arte o no, porque al ritmo que lo ve no puede enterarse de la mitad.
Continuando con la ciudad comemos andando unos "bocadillos" típicos que compramos en una tienda y tomamos una coca cola en un bar de bordes de la plaza (y estafadores a 4,5€ la botella de 330ml). Es increíble entrar en un bar adornado con banderas de España y todos los países de sudamérica y que te bacilen con el español. Encima se ríen del idioma español como que no lo habla nadie en el mundo. Suena todo a tomadura de pelo. Después nos vamos a la parte moderna y ven alguna tienda.
Como no tenemos nada que hacer y hace calor decidimos ir al aeropuerto a pasar la tarde aburridos, pero con aire acondicionado. En la agencia del coche intentan engañarnos con los desperfectos del coche, pero como tenemos videos y fotos, tienen que venirse atrás. Al final pasamos muchas horas porque el avión sale con una hora de retraso (por no variar). Me parece que el aeropuerto de Gerona no funciona porque el resto de aviones no llevan retraso. Los retrasos siempre son en los vuelos de Cataluña. Por qué será?
Llegada a Gerona y vuelta a Zaragoza. El viaje se hace duro porque Tere se duerme y yo veo que se me va la cabeza, pero aguanto. Paramos a comer algo en un área de servicio abierta 24 h. Y el camarero es sudemericano. A veces parece que en este país ya no trabaja ningún español. Llegamos a Zaragoza a las 3 y cuarto de la mañana y para colmo tenemos que dar varias vueltas antes de encontrar para aparcar. Por lo menos hace viento y se duerme bien y fresco en la casa de Elena.
Bari, paseo por el casco antiguo:
Vídeo de San Nicolás di Bari: