Esta semana ha venido a desayunar a casa todos los días que tiene clase, martes, miércoles y viernes. Se ha quedado satisfecha con esto y nosotros lo hemos disfrutado viéndola desayunar. Con poco se satisface uno, así de sencilla es la vida cuando no le das vueltas a todo. Bien!
Al recogerla nos ha comentado que ha tenido un problema de ansiedad en clase con un examen de matemáticas y que lo rompió y tuvo que salir de clase. También ha tenido otro momento de ansiedad en casa cuando una niña le ha dicho cosas que no debía relacionadas con el hospital. Vuelve a hablar de cambiarse de casa, pero es un reflejo de huida de los problemas. Pero en general, diga lo que diga, la veo bien.
En casa abre los paquetes de Shein y se prueba la ropa. Después juega con el móvil un rato y se va a depilarse en compañía de Tere.
Comemos juntos muy bien y luego nos tumbamos media hora (un capítulito) mientras ella juega con el móvil. Durante la comida nos comenta que no se lleva bien con ningún niño de la casa y que le gustaría que la cambiarán a otra. Le hemos explicado que ésta es la mejor y cualquier otro sitio complicaría que la viéramos. Pero el chantaje no puede evitar hacerlo. Qué le vamos a hacer!
Y nos vamos de excursión a Astorga.
Un buen paseo con parada a comprar un pastel y vuelta a la plaza mayor a tomar un café. Por el camino nos encontramos a Alfonso (veterinario de la oficina) y charlamos un rato. Sin mayor prisa volvemos a casa. Aitana quería dar un paseo por León con su ropa nueva, pero al final, se arrepiente y nos quedamos un rato en casa jugando (Tere y yo) unas damas chinas. En la cochera nos comenta que tiene un episodio de ansiedad y que se quiere quedar sola en la habitación. Parece más cuento que otra cosa, pero lo dice y ahí queda.
Cenamos todos juntos y nos comenta que ha estado muy cerca de suicidarse y eso sería culpa nuestra. Chantaje de adolescente! No se da cuenta que estás cosas, aunque creamos que es un simple chantaje, siempre asustan un poco. Y la consecuencia es que eso aleja más el momento de volver a casa, porque nos da inseguridad.
La llevamos de vuelta a la casa y va en el coche con normalidad. Una vez allí sube a su habitación tan pancha. De nuevo pensamos que hay mucho teatro en el caso.
Nos llama Ana y, por no variar, nos da buenas noticias de su nueva casa (entramos en un círculo nuevo y por tanto está eufórica, es decir, primera fase del ciclo). Pero cuando se encuentra bien ataca Elena. Y esto hace que Tere se ponga de nuevo en vilo pensando que todo va mal otra vez. He tenido que hablar con ella y recordarle que son dos mujeres de 29 y 30 años y que tienen que hacer lo que les dé la gana. Y si se equivocan las que pierden son ellas. Nosotros bastante que estamos aquí para aguantar sus neuras, sus penas y sus problemas. Y, si podemos, las ayudamos a superar las situaciones. Pero nada más.