domingo, 8 de marzo de 2026

Hasta el límite, ... y más allá!

Viernes por la mañana. Llamamos a la casa y no nos cogen. Al cabo de un rato nos llama María Lorenzana y nos explica que Aitana está de nuevo en el hospital porque ayer intentó estrangular un niño. Y que el niño también está en el hospital. No nos dice más, pero eso implica que no fue un intento, fue un acto que Gracias a Dios no se completó. Y que ahora ha intervenido el fiscal de menores. La primera conclusión es que la han cambiado de casa, ahora está en otra que es menos agradable.

Del tema de Ana nos comenta que la llamó para darle más acceso a la niña, más llamadas y alguna visita más al mes. A ver si así deja de estar todo el rato pendiente de la madre. Pero cuando le pidió más implicación Ana retrocedió. Así que de toda la batalla que nos contó, ni mú.

Tere entra en pánico y yo aguanto el tipo, pero con un nudo en el estómago y un dolor increíble. Ahora sí que nos convencemos que, digan lo que digan, no es conductual. Es imposible que la conducta siempre vaya al mismo sitio, matar!. En último caso, si es conductual, es que es mala persona, manipuladora y sin escrúpulos para hacer lo que haga falta a fin de conseguir lo que quiere. Nos planteamos dejar de verla porque esto es increíble, inasumible e inaguantable. Y seguimos esperando noticias.

Por la tarde María nos da el teléfono del nuevo sitio y se lo pasamos a Ana. Luego hablamos con Elena que nos comenta que Ana nos ha puesto a parir. Según ella no queremos a ninguna de las dos y las hemos abandonado. Es el colmo la cara dura que tiene. Y todo por refugiarse en su mentira habitual de que ella no es culpable de nada. Peor para ella. Lo que sí hacemos es hablar con la casa y enterarnos que la niña sólo estuvo un rato en el hospital porque lo del cuello no llegó a más. Y de paso les llevamos un montón de chuches para los niños como petición de disculpas en nombre de Aitana (o al menos compensar el mal trago con algo de dulce).

Pasamos el fin de semana a nuestra bola. Hemos decidido no llamar a la casa y no saber nada porque no tenemos fuerzas para escuchar más cosas. También pensamos que estos hechos son lo suficientemente graves para que se dé cuenta que deben tener una reacción nuestra. Así que se quede sin salida a ver qué pasa y que piensa.

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