domingo, 29 de marzo de 2026

Una semana más y Aitana

Empezamos la semana el lunes con una llamada de la niña. Increíble poder hablar con ella. Nos cuenta que está dibujando de nuevo, que los pensamientos de sangre y muerte han desaparecido, que se da cuenta que tiene que tener actividades. Nos habla de la trompeta, el lenguaje musical, la armonía, el teatro, el balonmano, el atletismo, la pintura y el inglés. Aunque es curioso cómo funciona el tiempo en su cabeza, le parece que lo hizo todo a la vez y que eso era demasiado para ella. Y empieza a hablarnos de proyectos, importantísimo!. Aunque vuelve a su fijación de la guitarra eléctrica y le decimos que todo se hablará. Pero,  por primera vez, no habla con resentimiento. Y nos comenta, y le cuesta muchísimo, que nos echa de menos. Su forma de expresarse refleja el dolor que está sufriendo. Pero refleja que nos quiere. Aunque siempre hay que tener las defensas alzadas porque está niña es muy lista y lo mismo la conversación la está llevando por donde le explicamos el sábado que tenía que ir. Puede que sea pelotilleo. En definitiva, independientemente de lo que sea real y lo que sea cuento, está sufriendo las consecuencias de todo lo que está pasando. Creemos que se ha dado cuenta que sólo va a peor y que eso la está matando. Y necesita sentir que estamos ahí y la queremos. Y, hablemos lo que hablemos y pensemos lo que pensemos Tere y yo, no le vamos a fallar. Eso no quiere decir que vayamos a traerla a casa alegremente, las cosas han sido tan graves que tenemos miedo. Pero al menos estaremos con ella respandándola semana a semana.

Nos llega un nuevo comunicado de Asuntos Sociales modificando el régimen de visitas. En realidad no modifica nada, lo que pasa es en vez de citar la Cruz de los Ángeles cita Cayés.

El miércoles llamamos a Aitana y hablamos con ella de nuevo. Hoy ha hablado un rato con Tere y otro rato conmigo. Estaba más rayada con el tema de las camisetas, es incapaz de quitarse sus obsesiones. Luego me ha hablado de las planchas del pelo. Quiere que se las llevemos, pero le comentamos que lo que diga Ana y así nos lavamos las manos. Luego nos comenta que ha estado haciendo un dibujo para uno de los educadores y que ha estudiado cultura griega. Me da que en esta casa tienen un sistema de estudio propio y lo usan con todos sin darle más vueltas. Me dice que sigue profundizando en la relación con las chicas africanas. Así que le comento que escuche música con ellas y baile, que eso le hará disfrutar un montón. Y luego que las lleve a jugar al baloncesto y así será ella la protagonista enseñándoles a jugar. Y de paso que pidan que les dejen jugar al ping pong, que en eso es muy buena. También me cuenta que ha llegado una niña de la casa anterior y que eso ha hecho que todo el mundo sepa sus antecedentes. No sé por qué me da que ésta presume de su pasado como medida de darse a valer. No hay manera que aprenda. Luego hablamos de los planes del sábado, peluquería, acuario, playa, cine, ... Me da que vamos a hacer muchas cosas, o al final la mitad de ellas, pero es bueno que ocupemos el día para que hagamos recuerdos bonitos.

Un nuevo sábado y llevamos la caja con todos los abalorios y el móvil. Encantada, aunque empieza a protestar porque falta algo. Posiblemente sea verdad que se lo han robado pero nada se puede hacer ya y no podemos estar siempre disgustados por lo mismo. Nos comentan las educadoras que sí ha hablado con el resto y sí parece socializar. Sin embargo Aitana nos cuenta que estuvo disgustada porque cuando estaba con sus amigas africanas le pidieron que fuera con el resto de los niños de la casa porque les habíamos comentado nosotros que tenía que socializar, y eso la disgustó. Esto da lugar a que le comente que ese era uno de los problemas más grandes que tenía en casa y entonces me contesta que era un problema nuestro. Así que entramos en el tema y me comenta que tenemos que cambiar cuando vuelva a casa. No me queda otra que ponerle los puntos sobre las íes y explicarle que nosotros no vamos a cambiar, lo que hay es lo que hay. Si quiere eso bien, en caso contrario no habrá vuelta en ningún caso. Es duro, pero le he dicho que el tema del cuchillo, la violencia, la desidia, el negarse a ir a clase y al hospital, no salir, no hablar con nosotros, no comer a la mesa, ..., no va a volver a ocurrir. Si quiere volver todo eso desaparecerá, le guste o no. Si no entiende eso no hay vuelta atrás. No necesitamos que sea dócil, pero el respeto y el acoplarse a la familia como la vemos nosotros es innegociable. Sigue pasándolo mal, pero sigue sin entender las condiciones ineludibles de una familia. 

Nos vamos al acuario de Gijón que vemos los tres en buena armonía. Al salir se compra un peluche, tal y como hacen todos los niños. Es curioso, hay multitud de peces muy bonitos, pero como todos los niños del mundo se fija en los tiburones, las tarántulas, las serpientes y los bichos venenosos. Cogemos el coche bajo la lluvia y nos vamos al Parque Principado a comer. Hasta la bandera y con colas. Por suerte encontramos sitio en un buffet libre asiático, con parrilla pero sin wok. Aprovechamos para hablar con ella porque en el coche iba con los cascos a su bola, lo normal. Parece ser que no tiene ropa, algo alucinante porque tenía un montón, ya empezamos como la madre perdiendo de todo en el camino de cambios de vivienda. A mí esto me suena conocido y no me gusta, no puede haber parte dos en la historia del desastre. Habrá que analizar esto porque sería como suicidarse y nosotros ya no estamos para estás historias. También nos comenta que podíamos haber pedido que pasara las vacaciones en casa y le decimos que no sabíamos nada, ya veremos cómo actuamos el lunes.

Luego se va a la peluquería a arreglarse el pelo. Me toca pasear por el Centro comercial y esperar. Lo bueno es que FNAC es bastante grande y me da juego. Al acabar en la peluquería se van de compras mientras espero en un sillón. Como es muy especial no encuentra nada que le guste y sólo compran un anorak. Así que nos vamos a pasear por el centro de Oviedo. No hay mucho que ver así que entramos en un bar de tapas a cenar y allí aprovecha para hacer un pedido de unas camisetas y pantalones en Temu. El día no da para más, cogemos el coche y la llevamos a la casa. Lo que sí hacemos es hablar con un educador un rato después de dejarla. Y vuelta a León.

14 horas de viajes, agotador!

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