Arcángelo Corelli
Concertó grossi en si bemol mayor, Op. 6, n. 11
I. Preludio Andante
II. Allemanda Allegro
III. Adagio
IV. Andante Largo
V. Sarabande Largo
VI. Giga. Vivace
Alessandro Scarlatti
Concertó grossi n. 5 en re menor
I. Allegro
II. Grave
III. Allegro
IV. Minuetto
Arcángelo Corelli
Concertó grossi en sol menor "Fatto pernla norte di Natale, op. 6, n. 8
I. Vivace grave
II. Allegro
III. Adagio
IV. Vivace
V. Allegro
George Frideric Haendel
Concertó grossi en sol mayor, op. 6, n. 1
I. A tempo gusto
II. Allegro e forte
III. Adagio
IV. Allegro
V. Allegro
II
George Frideric Haendel
Concertó grossi en la mejor, op. 6, n. 4
I. Larghetto affettuoso
II. Allegro
III. Largo e Piano
IV. Allegro
Alessandro Scarlatti
Concerto grossi n. 3 en fa mayor
I. Allegro
II. Largo
III. Allegro
IV. Largo
V. Allegro
Francesco Geminiani
Concertó grossi n. 12 en re menor "La folia", H 143
VESPRES D'ARNADI
Farran Sylvan James Concertino
Vadym Makarenko y Elisabeth Bataller violines I
Ricardo Renart, María Gomis y Cecilia Clares violines II
Natan Paruzel y Jordi Armengol violas
Oriol Aymar y Alberto Guerrero violonchelos
Mario Lisarde violone
Miguel Rincón archilaud
Dani Espasa Clave y dirección
VESPRES d'ARNADI es el grupo residente de la temporada 25/26 del CNDM
GROSSI
De las diversas formas de concierto que fraguaron en Italia en la segunda mitad del siglo XVII, la del concerto grossi es la más antigua de todas. Su principio esencial se vasa en el contraste entre un pequeño grupo de solistas - Concertino, habitualmente dos violines y Violonchelo - y un conjunto más amplio, el tuti, ripieni o grosso. Éste juego de alternancias, heredero tanto de la práctica policial como de la sonata en trío, cristalizó en la Roma de mediados de siglo. En las obras vocales de Alessandro Stradella se percibe ya una diferenciación explícita entre Concertino y ripieno; a él se le atribuyen además algunos de los primeros ejemplos independientes del género.
A Roma llegaría Corelli a principios de la década de 1670 y allí empezaría a escribir sus primeros grossi. De hecho, Muffat que estuvo en Roma en 1682 habla de ellos. A Corelli lo sorprendió la muerte en medio de los trabajos editoriales para la que sería su última gran colección, los Concerti grossi, op. 6, que verían la luz de manera póstuma en 1714. Sin páginas singulares. En la propia edición se específica con claridad el planteamiento: "Dos violines y Violonchelo obligados como Concertino" frente a "otros dos violines, viola y bajo como concerto grosso opcional, que puede doblarse". Es decir, la esencia de la obra reside en el trío solista, mientras que el ripieno era opcional y oodía ampliarse. En cuanto a la forma, la mayoría de los movimientos remiten directamente a los tipos cultivados por Corelli en sus sonatas: fugas, danzas en forma binaria y movimientos lentos de textura homofónica. Juntos ellos, aparecen también movimientos enteramente himofónicos, no sujetos a la estructura binaria ni al estilo fugado, que introducen soluciones menos habituales y amplían el repertorio formal del género.
Alessandro Scarlatti conoció con seguridad las obras de Corelli, aunque sus seis concerti grossi se publicaron en Londres en 1740. La moderna investigación ha desvelado que muy posiblemente fueron arreglados por otras manos para su edición (con Charles Avison como responsable último) e incluso dos de ellos (n. 3 y n. 6);eran en realidad de su hermano menor, Francesco. Caso distinto es el de Geminiani, que cuando llegó a Londres afirmaba ser discípulo de Corelli (información aún no corroborada) y acabó publicando las famosas sonatas, op. 5 de su supuesto maestro (que remataban la conocida Folia) en formato de concerti grossi.
Frente al dominio del concierto con solista, hacia 1739 los grossi estaban pasando de moda, pero aún Haendel compondría entonces una imponente colección de doce (su op. 6), escritos para servir de interludios en sus temporadas teatrales en Londres Haendel "sinfóniza" la herencia Corelliana, integra estilos diversos -desde la obertura francesa hasta la fuga o los números de danza- y explota una rica paleta de afectos, que dotan al diálogo entre Concertino y ripieno de una vitalidad renovada.
Muy bueno. La música barroca siempre es agradable y relajante. Un buen fin de festival. El tema extra con el que nos deleitaron es una especia de nana que complementa el Concerto grossi en sol menor de Corelli para tocar en Nochebuena.
Agradable!
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