Este año volvemos a nuestra playa icónica en Sancti Petri. Lo que hacemos es cambiar de sitio, hemos cogido una villa en el hotel Illunion Tartessus. Prácticamente en el mismo sitio de siempre, pero en el hotel. La verdad es que la oferta estaba bien. Pero sobre todo, fue muy fácil, cuando veíamos en internet que buscar apartamento con tan poca antelación se antojaba imposible.
El viaje en coche cómodo. Son muchas horas pero fuimos de una tirada hasta Guijuelo, después hasta el área de servicio de Monesterio y el último tramo de una tirada. Café y bocadillo de jamón en la primera parada. Comida en la segunda, por cierto un menú en el área de servicio con una cálidad más que aceptable. Cocido extremeño (como el de León pero más suave, se nota que le falta la morcilla), y rejo, mientras la niña comía un filete con patatas fritas. Con arroz con leche y natillas de postre. Condución de Tere en el tramo intermedio y mía en el primer y tercer tramos.. Sorpresa, el puente del Centenario en obras, pero sin atasco.
Y llegamos al hotel, la villa pequeñita, pero agradable. Con salón / cocina en el bajo, más un aseo. Y baño completo y dos habitaciones en el primer piso. La cocina me sorprende porque no es nada ahogada y tiene una mesa de comedor perfecta para lo que queremos. También tiene una pequeña terraza al jardín y una terraza grande en la habitación de Aitana.
Nos vamos a cenar al rincón de Fran y luego un helado. Repitiendo cosas que ya hicimos y nos gustaron. Pero los fritos estaban peor cocinados. Aceite reutilizado que se notaba en el sabor. Creo que no volvamos a este sitio, ha empeorado mucho. Sin embargo el de los helados sigue tan espléndido como siempre.
Todo suena a recuerdos!
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