Y quiso el destino que, una vez más y como despedida final, nos pudiésemos sentar frente a la pantalla para presenciar, esta vez, el epílogo de la historia de Uhtred, señor de Bebbanburg.
En retrospectiva, considero que The Last Kingdom formó parte de un grupo de aproximadamente unas quince destacadas series, todas ellas de diversos géneros pero compartiendo entre sí la característica del altísimo nivel, que nos han entretenido a lo largo de los primeros 20 años del nuevo siglo.
Comparada frecuentemente con la también excelente Vikings, tuvo la que nos ocupa sin embargo su propia identidad, y ha dejado un gran recuerdo entre quienes disfrutamos de sus cinco maravillosamente guionadas y narradas temporadas.
Siguiendo las novelas de Bernard Cornwell, The Last Kingdom consigue, a pesar de su escaso presupuesto, describir con mucho realismo las aventuras y los padecimientos del personaje, ficticio pero construido a partir de personas reales, de Uhtred, heredero legítimo del castillo de Bebbanburg.
Mitad sajón y mitad danés, y atormentado por esta ambigüedad. Gran guerrero, valiente e irreverente, honesto y de espíritu noble. Desde las sombras, Uhtred terminó siendo una pieza fundamental como motor y sostén de la unificación del reino de Inglaterra, a pesar de la necedad y maldad de los poderosos de ocasión que lo rodeaban.
Cuál no habrá sido mi emoción, entonces, al poder escuchar de nuevo esa poderosa banda sonora, y presenciar una vez más esa espectacular introducción, en el comienzo de esta película de reciente factura, que se nos presenta a modo de broche de la narrativa de las andanzas del protagonista.
Y sin embargo, y desde el momento en que decidieron no hacer una sexta temporada con todas las de la ley, debieron haber dejado a Uhtred y sus amigos dormir en paz.
La historia desarrollada en un conjunto de libros, es condensada en este largometraje en un lapso de menos de dos horas, y con una narrativa apresurada totalmente ajena a aquello a lo que la serie nos tenía acostumbrados. Inexplicables entrecruzamientos de líneas temporales. Personajes icónicos que están ausentes por completo. Tratamiento superficial de los hechos y de las motivaciones de los protagonistas. Un rey que en un instante es el malo más malo, y al siguiente es un pan de Dios.
Un film meramente entretenido para aquellos ajenos a la serie que lo precede, y, en mi opinión, con sabor a muy poco para quienes sí la seguimos temporada a temporada.
Como ocurriera con aquellos boxeadores que no supieron cuándo retirarse, la gran serie The Last Kingdom cierra su excelente ciclo con un último capítulo indigno de sus logros y de su historia.
En retrospectiva, considero que The Last Kingdom formó parte de un grupo de aproximadamente unas quince destacadas series, todas ellas de diversos géneros pero compartiendo entre sí la característica del altísimo nivel, que nos han entretenido a lo largo de los primeros 20 años del nuevo siglo.
Comparada frecuentemente con la también excelente Vikings, tuvo la que nos ocupa sin embargo su propia identidad, y ha dejado un gran recuerdo entre quienes disfrutamos de sus cinco maravillosamente guionadas y narradas temporadas.
Siguiendo las novelas de Bernard Cornwell, The Last Kingdom consigue, a pesar de su escaso presupuesto, describir con mucho realismo las aventuras y los padecimientos del personaje, ficticio pero construido a partir de personas reales, de Uhtred, heredero legítimo del castillo de Bebbanburg.
Mitad sajón y mitad danés, y atormentado por esta ambigüedad. Gran guerrero, valiente e irreverente, honesto y de espíritu noble. Desde las sombras, Uhtred terminó siendo una pieza fundamental como motor y sostén de la unificación del reino de Inglaterra, a pesar de la necedad y maldad de los poderosos de ocasión que lo rodeaban.
Cuál no habrá sido mi emoción, entonces, al poder escuchar de nuevo esa poderosa banda sonora, y presenciar una vez más esa espectacular introducción, en el comienzo de esta película de reciente factura, que se nos presenta a modo de broche de la narrativa de las andanzas del protagonista.
Y sin embargo, y desde el momento en que decidieron no hacer una sexta temporada con todas las de la ley, debieron haber dejado a Uhtred y sus amigos dormir en paz.
La historia desarrollada en un conjunto de libros, es condensada en este largometraje en un lapso de menos de dos horas, y con una narrativa apresurada totalmente ajena a aquello a lo que la serie nos tenía acostumbrados. Inexplicables entrecruzamientos de líneas temporales. Personajes icónicos que están ausentes por completo. Tratamiento superficial de los hechos y de las motivaciones de los protagonistas. Un rey que en un instante es el malo más malo, y al siguiente es un pan de Dios.
Un film meramente entretenido para aquellos ajenos a la serie que lo precede, y, en mi opinión, con sabor a muy poco para quienes sí la seguimos temporada a temporada.
Como ocurriera con aquellos boxeadores que no supieron cuándo retirarse, la gran serie The Last Kingdom cierra su excelente ciclo con un último capítulo indigno de sus logros y de su historia.
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