Sin embargo la visita fue un poco distinta. Si bien es cierto que nos dió un abrazo al salir, en cuanto entró en el coche empezó a pedir que le diéramos lo de AliExpress, se obsesionó con el móvil (incluso decía que no habláramos porque le dábamos ansiedad), y protestó porque quería más cosas para Navidad.
En definitiva, nos volvió a demostrar que nos sigue odiando y que no quiere estar con nosotros. Tiene cierta ambivalencia porque somos su única referencia y entonces le salen actitudes de cariño, pero el desajuste es evidente. Queda mucho trabajo para que se de cuenta que somos sus "verdaderos padres" y que se puede mostrar adolescente, pero no agresiva. Su madre no la va a ayudar, y creo que empieza a darse cuenta, aunque todavía la usa como elemento de chantaje.
Una de cal y otra de arena.
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