Como en la casa no tienen capacidad para gestionar la compañía todo el día nos piden ayuda y nos quedamos con ella los cinco días hasta el lunes a mediodía que le dan el alta.
Cinco días en los que hablamos, jugamos y reñimos. Algo normal en una familia salvo porque Aitana vuelve a hablar de escaparse, de matar a alguien (lo centra en nosotros, pero le vale cualquiera) y de lo que pasa en su cabeza que se niega a contar a nadie (me comenta que si dice todo lo que tiene dentro que la internarían en un manicomio para siempre). De nuevo vuelve a preguntar por lo que le pasaría a alguien que asesine a varias personas. No sabemos si es morbosa, si es para acojonarnos o si es que tiene una cabeza mal colocada. Lo que sí es evidente es que nos echa de menos, pero nos sigue viendo como una manera de satisfacer sus deseos (ropa, música, habitación, ...).
El psiquiatra ve que es conductual. Él no ve que estemos ante un brote psicótico. Sin embargo sí que nos dice que está en un mundo Gore en el que va cortando las vías de salida. Por lo tanto lo que requiere es mucha normalidad y normalizar sus conductas como un hecho de su personalidad para que ese círculo no se cierre en un mundo peligroso para su cabeza y para el resto de personas. Nosotros lo que vemos es que es difícil normalizar conductas y situaciones que pudieran ser peligrosas. Es fácil decir que no ve peligro, "en este momento", porque cuando surga el mismo él no va estar delante. Así es fácil decir las cosas, los que afrontan el peligro son las educadoras y los niños de la casa y nosotros cuando estamos con ella.
Complejo. Pero seguimos firmes en nuestra idea. Una alegría es que la psicóloga de la casa nos comenta que es un sitio donde están niños que van terminar, tarde o temprano con sus familias. Todos los niños que están allí tienen referencias familiares y se encuentran en una situación temporal. Esto nos reafirma y nos convence de que está en un sitio para mejorar. Sin embargo, vemos que la niña sufre por estar en la casa. No puede ser de otra manera, ya sería que pasar de vivir en una casa con una familia a vivir en una casa de acogida, no tuviera repercusiones mentales. Pero el médico no ha detectado depresión. Eso también es importante.
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