Hemos comido juntos. Tranquilidad absoluta. Ha comido como una leona y, además, ha devorado una mandarina. Encima se ha lavado los dientes sin decir nada. Increíble!
De tarde ha estado en el móvil casi todo el rato. Si bien ha jugado conmigo al Monopoly y ha merendado en la cocina, se ha intentado enfadar cuando iba perdiendo (aunque al final ganó) y cuando se fue a poner en el ordenador. Veremos!
La cena ha estado bien, buena conversación y alegría. En un momento nos ha vuelto a hablar del veneno. Será para llamar la atención, pero sigue siendo arriesgado.
Tras cenar se ha enfadado para dejar el móvil y al jugar al Monopoly lo hemos tenido que dejar porque se puso a llorar. El ir a la cama ha sido doloroso porque ha llorado siendo que esto le trae recuerdos de felicidad. Es una pena, pero la situación está como está y es la que es!
Mañana veremos
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