En el coche nos reconoce que es verdad y que además ha puesto fentanilo en el desayuno de los demás. Creo que esto son fábulas para meternos miedo. Lo que pasa es que todo va al revés de lo que ella piensa, el miedo nos aleja,ben vez de acercarnos. En cualquier caso nos afirma que no se va disculpar con la niña y que sigue teniendo pensamientos de matar a alguien. Esto es dantesco!
En cuanto a nosotros habla con normalidad, nos pide ir a casa para coger la sudadera nueva y ponérsela (le encanta) y damos una vuelta en coche hasta Mansilla mientras va tranquila escuchando música. Lo que no hace es subir a casa, es cuadriculada y la norma es la norma!. Eso sí, no se fija en la luces de Navidad de la ciudad y los pueblos y parece indiferente. Terminamos en el centro comercial comiendo un helado muy tranquilos hablando con normalidad.
Nos ha regalado una carta preciosa y un dibujo muy bueno. Aunque parece una despedida porque cree que la van a cambiar de casa. Nos da muchísima pena.
En casa, más tarde, hemos estado destrozados. Vemos que la niña está muy mal. Todas las semanas le sale el tema de los cuchillos una vez. Pero no creemos que traerla a casa sea la solución porque, a lo mejor, la ayuda a ella pero nos destroza a nosotros por la tensión pemanente. Sin embargo, nos parte el corazón pensar que puede hacer una barbaridad contra otra niña.
En Navidad intentaremos hablar con ella para ver cómo la podemos ayudar. Esto se complica cada vez más.
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