sábado, 25 de julio de 2026

Vacaciones en Italia, cuarto día, Otranto y Gallipoli

Empezamos el día desayunando en Lecce. 

Una oportunidad más de ver el casco antiguo con otra luz. Y sigue igual de espectacular. Todas las calles albergan edificios singulares. Portones de entrada, patios, escaleras, ventanas, balcones, esculturas, . ., un sinfín de maneras de hacer que las casas resalten. Incluso los adoquines de las calles, desgastados por siglos de uso, son bonitos. Todo incita a maravillarse en esta ciudad.


Durante el desayuno nos pasaron dos cosas curiosas, tres chicas demasiado arregladas con un hombre repelente que debatimos qué eran, y una llamada de teléfino de la casa para avisarnos que habíamos olvidado el bolso de Tere. La verdad es que se portaron muy bien y nos lo devolvieron en el acto. Muy amables, acordes con la ciudad.

Carretera fácil por la autopista que venimos siguiendo desde Bari y luego otra autopista hasta Otranto que en realidad es una larga recta.

Otranto, un pueblo grande para cerrar Italia. Eso sí, con una gran fortaleza aragonesa. Elena dice que le recuerda a la de Zaragoza. Es evidente que mismos gobernantes, misma época, dan lugar a estructuras semejantes. Los muros imponentes, el patio de armas grande y los fosos que la rodean la hacen inexpugnable (al menos aparentemente, porque fue tomada por los turcos). 

Rodeando la fortaleza y toda la ciudad se alzan unas murallas también imponentes que se dejan ver desde el mar de manera grandiosa.

Desde tierra, al tener casas adosadas impresionan menos. Lo que sí impresiona es la puerta de tierra, doble. 

La primera para pasar al foso y la segunda ya para entrar en la ciudad.

Las callejuelas interiores son típicas de todos los puertos de esta zona que hemos visto en este viaje y en el de Croacia.



La doble columnata muy parecida a las iglesias mozárabes,
 
los frescos representados en las paredes sobre estucados, 

el suelo de figuras en mosaicos infinitos, 



La cripta con columnata y altar (que en realidad no está bajo tierra, es la base sobre la que se sustenta el suelo de la zona del altar para que la iglesia esté en horizontal, cuando en realidad se costruyó en una colina),

Los techos recubiertos de moqueta (algo que no había visto nunca).

La iglesia más antigua de la ciudad con las paredes con frescos es la segunda salvedad. 


Y un punto final, el paseo sobre las murallas en la zona maríotima que es agradable y nos permite disfrutar de un momento relajado tomando tres cócteles en un bar.

Viaje por el interior hasta "Baia Verde". 

Paramos a comer en un sitio de carretera en un cruce que nos encantó, habrá que volver!. 

Tenemos la primera desilusión del viaje. La casa que parecía increíble en las fotos, resulta que es vieja y cutre. No sé si por culpa de eso, o por la cantidad de adolescentes que vemos, Elena se pone negativa y protesta de la playa. Después de un descanso nos vamos y recorremos los doscientos metros de playa abarrotados de gente joven alrededor de varias discotecas. Está claro que este es un lugar de marcha. Pero luego todo cambia y la playa se vuelve más familiar y más tranquila. Pero Elena ya está en modo negativo y ni se baña, ni toma el sol.

Vamos a Cenar a Gallípoli pero Elena sigue en modo negativo y no llegamos ni a parar. Terminamos cenando en un sitio que juzgó mal desde el principio en la zona del Lido. Y en esta zona hay algunas pandillas, pero en general vemos familias como nosotros e incluso mayores. Hasta se negó a comer un helado como nosotros al final. No la entiendo, no quiere marcha, pero cuando la llevamos a una zona tranquila tampoco le gusta.


Vídeo de Tere y Aitana paseando por Otranto:

Catedral de Otranto:

Capilla de los restos óseos:

Cripta de la catedral de Otranto:

Coctel sobre el mar:

Torre Motta:

Puerta de Tierra:

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