Hay quien dice, no sin su parte de razón, que Jewison (todavía vivo, con 82 años) combina la intriga y el drama racista de forma tan equilibrada que el segundo pierde bastante fuerza. Pero también es cierto que sabe hacer que te quedes hasta el final y que el viaje hasta él se te haga corto, y es muy frecuente olvidarse de eso en las "películas denuncia".
En cuanto a las nominaciones a los Oscar, al menos a dos les concedo credibilidad: al guión y al actor secundario. La estructura narrativa es de una complejidad tan llamativa como eficaz, llegando incluso a anidar flashbacks. Es realmente meritorio conseguir que entre ellos todo el hilo argumental discurra con fluidez y claridad tales. De los personajes, evidentemente destaca un sargento acomplejado por la influencia de un padre autoritario que pretendía educarle como a un blanco, que despreciaba a los «negros victimistas que seguían comportándose como esclavos». Y, a pesar de aproximarse al arquetipo en algunos secundarios, su influencia en la historia nunca es predecible, y como los orígenes de la actitud abusiva del oficial son tan oscuros, todo encuentra justificación.
Una muy buena película de un muy buen director.
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