Una vez allí, aparcamos y salimos bajo un sol abrasador. Y a comer en la calle del Sol (la que tiene la roca tipo terraza). Un ración de embutido y una ensalada de tomate. Después nos damos un paseo por la calle de Sombra (la que está tapada) y subimos al coche. Bueno, subimos nosotros porque Aitana se revela y tenemos que bajar a media cuesta a buscarla. No puede ser que vista de negro y llena de pulseras un día con 40 grados.
Como no tenía nada que hacer me dedico a "arreglar" las fotos quitando las personas para dejarlas "limpias"
Como el día es largo decidimos volver por otro camino y terminamos tomando café en Grazalema. Por no variar la niña manifiesta su protesta quedándose sentada en un banco al lado del coche sin entrar a la cafetería. Y metiéndonos prisa por volver para bañarse en la piscina. Los paisajes de la sierra, llenos de olivos, viñas y alcornoques son fantásticos. Y el puerto sencillamente espectacular.
Nuevo día y sorpresa desagradable al levantarnos. Nos han robado las toallas del tendedero!. Así que toca ir a recepción a comunicarlo y pedir otras nuevas.
Con un viento de Levante intenso decidimos ir a Vejer a tomar algo. Por el camino cambiamos de planes y nos vamos a Conil al mercadillo. Pero allí, Aitana se queja y se vuelve al coche. Así que estamos un rato y nos vamos.
Subiendo a Vejer los recuerdos de experiencias pasadas vuelven a la cabeza, el primer año con el mercadillo en el castillo con Javier y Zulema, el segundo año con Bárbara (la amiga de Elena), el tercer año con los tíos (y que nos encontramos a Cristina), el quinto año que no pudimos ni aparcar, el séptimo año una mañana tomando café Tere y yo casi solos. Y ahora con la niña protestantando y quedándose atrás. Al final llegó a la plaza cuando ya estábamos sentados. Curiosa imagen la de las palmeras dobladas por el viento, parece que se van a romper. En fin, gratis recuerdos de un pueblo que siempre sorprende. La ruta por la circunvalación bajando al valle intermedio y luego subiendo por la ladera sigue pareciéndome espectacular.
Nos vamos a comer al centro comercial de Novo Centro, a nuestro restaurante fetiche de "El coto de Sancti Petri". Muy bien.
Tarde de piscina y relax absoluto. Cenamos en el gastrobar del hotel..la verdad es que ha estado muy bien y no es más caro que otros sitios.
Y noche de K Pop. Aitana se sienta a coger sitio 45 minutos antes. El espectacular está bien, ya no sorprende como el primer día, pero sigue siendo agradable de ver. Entretenido.
Nuevo día con viento de Levante. Otra vez cogemos el coche y nos vamos hasta Estepona. Por el camino vemos la costa a la derecha de Gibraltar. Sotogrande y las diferentes urbanizaciones colgadas de la montaña. La verdad es que no nos gustan, es turismo de playa puro y duro, no hay nada más.
En Estepona damos vueltas en coche y no podemos ni aparcar. Un pueblo anodino que no tiene nada, ni siquiera la playa es muy buena. Así que nos vamos de vuelta a Algeciras. Nos ha llamado la atención que en esta zona hemos visto cinco o seis coches con matrícula diplomática. Es increible que se vengan de vacaciones con el coche oficial, son unos caraduras! O acaso es que no están de vacaciones y hacen "negocios" por la zona? Estamos en manos de una banda de mafiosos que además son unos aprovechados?
Volvemos por la carretera de la costa y aparcamos en Tarifa para tomar un café y dar una vuelta por las Callejas del casco antiguo. Siempre me dan esa sensación de melancolía, fin del mundo, silencio... Comentamos que esto en invierno tiene que ser un cementerio, no habrá nada, porque aún con turistas se pasea por las callejas sin problemas.
Al recoger el coche en Tarifa vemos un Aston Martín deportivo impresionante, así que nos hacemos unas fotos graciosas.
Y continuamos carretera por Bolonia, Vejer y Conil. Como siempre el perfil de Vejer al subir por la nacional de la costa ofrece unas vistas de ensueño. Recuerdos de otros recuerdos!. Y terminamos en el hotel con un baño en la piscina. Aitana hablando con Martín (que está en un colegio en Irlanda haciendo un curso de inglés) no ha querido ir a la piscina.
Cena de nuevo en el paseo marítimo. Se nota que ha llegado julio por el aluvión de gente en todos los sitios. De hecho no podemos cenar en la freiduría y tenemos que bajar a otra que está en el paseo. Sigue teniendo los gatitos que comen de lo que les da la gente, graciosos!
Tras la cena un paseo arriba y abajo del paseo marítimo que Aitana disfruta mucho porque se pone a jugar en el circuito de calistenia y baja a la arena a hacerse selfies. Incluso nos pide que le hagamos fotos subida al monumento que está a la entrada. Termino comprando unos libros en la librería de la playa.
Lo de los adolescentes siempre es curioso. De no dejarse ver a intentar llamar la atención. Y sobre todo la búsqueda de poses que les dan la impresión de una identidad personal que nada tiene que ver con las mismas.
Vídeo del viento de Levante:
Vídeo de Aitana en la playa:
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