martes, 21 de julio de 2026

Vacaciones de verano, rumbo a Zaragoza, y luego a Gerona y al infinito en avión (en realidad Bari).

Otro día de verano en carretera. Nos levantamos a las 7 y a las 9 nos ponemos en marcha buscando llegar a recoger a Elena en su trabajo a las 3 de la tarde. De una tirada hasta Casalareina. Tomamos algo y vemos el pueblo. Casa blasonadas, pero tampoco nada más. Desde aquí hasta Tudela, donde cogemos gasolina y comemos algo del Lidl. Y recogemos a Elena en Seur. Tarde de tumbona en su casa. Conversación, tele y poco más a las 9 en la cama.


Nos levantamos y carretera. Nos lo tomamos con calma, pero aún así llegamos al aeropuerto a las dos menos cuarto. Por no variar a la entrada del parking recibimos una llamada de la casa de Aitana con problemas. Es imposible que nos vayamos de vacaciones con calma, estás chicas nos matan. En este caso Aitana ha vuelto hacer barbaridades, en este caso con respecto a ella misma. Y la han tenido que llevar al hospital. Esto es increíble, ahora que parecía que estaba bien, volvemos con los desequilibrios mentales que rompen con todo. Una vez que aparcamos llamamos a Ana y le contamos el caso. Tiene razón Elena, hay que contarle todo desde el mismo momento en que se produce y que ella sufra también (al fin y al cabo es su hija). Y por la misma razón ir forzándola a que asuma su responsabilidad.

Otra sorpresa, al entrar en el aeropuerto vemos ya un retraso de media hora en el avión. Hoy que llegamos con un montón de tiempo, encima retraso. Y más retraso, se alarga a una hora. Nos da tiempo a comer en el Burguer King del aeropuerto y nos siguen sobrando casi dos horas. Curioso, aunque hablen en castellano es casi imposible entender a los que hablan. Como para entender luego las audiciones de la escuela de idiomas!. Tere sigue noqueada, el tema de Aitana la ha destrozado. No podemos seguir así. Mucho me temo que esto se está acercando a un final que no deseamos ninguno, pero que es inevitable.

Tres horas de retraso y nos ponemos en contacto con la reserva del coche para que nos esperen. Nos piden 100 € por esperar. Aún así al llegar habían cerrado. Increíble! A otra familia le pasó lo mismo y encima tuvieron que coger hotel porque el apartamento que tenían era a 100 km. Encima al ser tan tarde no cogía nadie el teléfono en ningún sitio. En fin, cogemos un taxi y nos vamos al apartamento. Está muy bien, pero somos incapaces de hacer funcionar el aire acondicionado. Pero muy cansados nos vamos a la cama.

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