Película compuesta de dos historias basadas en la novela criminal de Arnaldur Indriðason: la primera, sobre un hombre que irrumpe en una base de datos genética de una información médica sobre gente islandesa. Tras haber perdido a su hija por una enfermedad hereditaria, intenta trazar sus propias raíces. La segunda historia trata sobre la investigación del asesinato de un anciano que conduce a una prueba forense poco común, desvelando secretos guardados en la genética de toda la nación.
Un puro thriller policiaco. La historia echa a andar con un asesinato misterioso cuya trama van desarrollando y complicando a medida que van goteando las pistas. Es un thriller un poco extraño, pero tiene sentido como encajan las piezas del puzle finalmente. Siendo sincero, el guión está elaborado y la película se deja ver en todo momento, pero tampoco es que sea algo grandioso ni que te emocione. Personalmente, he encontrado el guión un poco difícil de seguir debido a la gran cantidad de subtramas que van metiendo. Es cierto que en el desenlace las fusionan con solvencia, pero repito que te pierdes un poco durante la narración (es imprescindible estar muy atento a todo lo que ocurre o perderás el hilo conductor enseguida).
¿Qué destacaría como bueno y malo del producto? En lo positivo: una buena atmósfera opresiva durante todo el relato, el buen hacer interpretativo de su protagonista, lo digno y elaborado del guión, y la fotografía que muestra unos bellos paisajes de Islandia (son un poco raros, pero son bonitos). En lo negativo: los actores están un poco fríos en sus actuaciones, tiene un par de topicazos tremendos (el de la hija problemática del policía para generar un drama familiar aparte de la historia principal, y sobre todo el personaje del forense con un sentido del humor macabro y que se pone a comer mientras hace su informe policial del cadáver que tiene delante). Y por último, su pulso narrativo es un demasiado lento.
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