
2026. Han pasado nueve años desde que Jonathan Pine le tendió una trampa a Richard Roper para entregárselo a sus secuestradores sirios. Ahora Roper está muerto y Jonathan Pine es Alex Goodwin, un modesto agente del MI6. Cuando Pine se topa con un exmercenario de Roper en Londres, la tranquilidad de su nueva vida empieza a venirse abajo.

Pine ha huido y está empleando una nueva identidad. Con el nombre de Matthew Ellis, viaja a Colombia para infiltrarse en la operación de Teddy Dos Santos y desvelar el misterio de un cargamento que se dirige a Cartagena.

Pine se infiltra aún más gracias a la ayuda de Roxana: se gana la confianza de Teddy y obtiene las pruebas que necesita para vincular el cargamento de Cartagena con los intereses de la inteligencia británica. Hasta que empiezan a torcerse las cosas.

Pine tiene las pruebas que necesita para demostrar la implicación británica en el golpe de Estado contra el Gobierno colombiano. Sin embargo, Teddy ya no se fía de Matthew Ellis, Roxana está amenazada y Gilberto Hanson, un peligroso traficante de armas de la zona, le pisa los talones a Pine.

Han desenmascarado a Matthew Ellis, y Pine no puede seguir huyendo. Conoce al peligroso Gilberto Hanson y le ofrece un acuerdo. En secreto, Pine convence a Teddy y juntos traman desmantelar la operación colombiana desde dentro. Mientras tanto, Roxana tiene que tomar una decisión.

Pine colabora con Teddy para acabar desde dentro con el golpe de Estado de Gilberto Hanson en Colombia. Sin embargo, Hanson ha encontrado su propio aliado. Solo puede haber un vencedor.
Nueva temporada y parece que han querido estirar el chicle más de la cuenta. La historia no es tan atrayente como antes, aunque tampoco es decepcionante. La he disfrutado, pero no me ha aportado nada reseñable que quisiera recordar. Pasable.
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