domingo, 6 de septiembre de 2026

Conversaciones por teléfono con Aitana

Martes, una 🗨️ con Aitana sólo de ropa. Ya lo comenté en otra entrada, pero meditando me doy cuenta que la niña está desesperada, pero es capaz de analizar lo que quiere para vivir como quiere, dentro de lo posible y en la casa.

Jueves, otra 🗨️ con Aitana. Hoy habla Tere con ella, aunque cuatro cosas. Aunque las suficientes para pedirle más prendas de ropa Luego me pasa el teléfono a mi. Intento hacerle ver que nos encantaría que vuelva a casa, pero con otra actitud. Y que este invierno va a ser diferente porque no iremos todas las semanas. Se enfada y dice que no quiere oírme. Cree que va a ir con su madre y eso le hace ser gallita. La quiero tanto que sufro con todo. Por otro lado, espero que sufra en el centro (que ya lo está haciendo porque no se lleva con nadie) y en las salidas (que no hace porque después de las últimas guerras no puede salir). A ver si sufriendo se da cuenta que los que la queremos somos los que estamos con ella. Y posiblemente sufra, ahora de verdad, la falta de cariño. En fin, espero que despierte al mundo real. Y si no lo hace le irá mal y se pasará los próximos años en el centro. Lo cual es malo, pero cambia o se hunde.

En la llamada nos comenta que le ha llamado Rosa. No es necesariamente malo, aunque siempre es posible que lo haga en su soberbia de pensar que sus sobrinas la aguantan. Lo curioso es que los últimos cuatro años no ha llamado a la niña ni una vez, y ahora se preocupa, que cinismo!. La realidad es que Aitana ha llamado a todos los que conoce de manera desesperada, a ver si consigue algo de cada uno. Es lo normal en alguien en su sitiación.

El sábado por la mañana me llama, pero estoy hablando con Elena y no le cojo. Me manda WhatsApp diciéndome que está disgustada por como tratamos a su madre y que le demos el dinero del cerdito a su madre. Me parece increíble que la madre la use para sus guerras (como siempre de dinero). Esto es ya inaguantable. Tere me dice que nos desprendemos emocionalmente y económicamente de las dos. Alega que tiene miedo que vengan por casa y nos hagan una barbaridad. Y me doy cuenta que tiene razón!

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