Digna película que retrata las aventuras de un pastor laico en la Nueva Zelanda de los años 1800, en donde vive en una colonia inglesa en medio de una guerra entre tribus maoríes. Es digno de destacar los bellos paisajes magníficamente retratados por Lee Tamahori que se nota puso su mayor esfuerzo porque se conozca la cultura de los pueblos primitivos. Allí ese pastor deberá convivir con el racismo, la violencia y el desarraigo e intentará ser un medio para la paz entre las distintas y enemigas tribus. Hay una buena actuación de Guy Pearce, Tioreore Ngatai-Melbourne y Jacqueline McKenzie que logran dar credibilidad a sus personajes. Como elemento negativo podríamos decir que en algún momento es lenta pero para nada atenta contra el resultado final del film que es realmente interesante.
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