A cualquier cinefilo le sonará Walter Hill: Coguionista de Aliens o La Huida de Peckinpah, director de Warrios, Límite 48 horas y un puñado de clásicos más, y de lo que más, Westerns: Forajidos de leyenda, Gerónimo, Wild Bill, El último hombre... No es de extrañar que después de un largo tiempo inactivo, el viejo arteano vuelve al ruedo y al terreno que bien conoce. El resultado es insatisfactorio viniendo de él: Le falta épica y presupuesto y sobra algún detalle tonto de guión. Si aceptas que es un western crepuscular con estética algo telefilmera y una historia facilona,
no dejara de resultarte atractivo volver al western clásico, y un placer ver a dos actorazos como Waltz o Dafoe en él, aunque uno no deje de pensar el jugo que podría haberse sacado de ellos de no haberse metido tantos personajes, igualmente están muy bien ambos, y Benjamin Bratt cumple como el malo . La duración del film está muy bien aprovechada por Hill y entretiene mucho más que la mayoría de lo que se hace ahora con macropresupuestos.
Walter Hill, es uno de los directores de culto gracias a su película The Warriors de 1979. Con ya ochenta años de vida, este 2022 vuelve al ruedo con un género que maneja a la perfección como es el Western. Lamentablemente, las ganas terminan siendo aquello, solo ganas. Nos encontramos con una película que más allá de la satisfacción de su reparto, el resto es un tramo bastante olvidable.
Nos quedamos con una película que sienta en gran manera la falta de presupuesto con la que cuenta y eso la priva de tener un mejor resultado de donde agarrarse. Si a eso le tenemos que sumar que su guion es bastante flojo y un poco desabrido nos queda un mal sabor de boca.
Podemos tener una película de bajo presupuesto, pero que termine siendo bastante consistente en su medular, pero lo nuevo de Hill carece de esa sangre de Western más puro que invite a pasártelo bien gracias a que siempre será un género que entretendrá por si solo. Sin embargo, nos deja la pena de que hasta la sensación de un buen drama de western se ha quedado también en el olvido,
La historia la hemos visto un millar de veces y sigue siendo efectiva cuando logran encausarla de buena manera, aquí Walter Hill cae en el abismo de hacer una película que parece no tener conexión alguna con lo que estamos viendo en pantalla. Más allá de las ganas que ponen su reparto, no termina siendo suficiente para poder tener un resultado mejor.
De igual forma podemos rescatar las ganas que entregan tanto Christoph Waltz y Willem Dafoe por brindar lo mejor de sí en dos personajes que tampoco terminan de ser de lo mejor de la película. Por ahí con la única que logras alzar una conexión más pura es con Rachel Brosnahan en su papel de damisela rescatada, pero con suficientes agallas para hacer entretenidos sus momentos en pantalla.
Una película decepcionante que nos deja con las ganas de disfrutar una vez más a un director con una reconocida carrera entre sus espaldas.
Un western que tiene solo momentos en donde logra brillar en su clímax final, pero que para llegar a ese momento debes aguantar una película que no tiene mucha sustancia de donde poder disfrutar la espera hacia el punto final.
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