Doloroso, horrible, ... No hay palabras para describir la marcha. Toda su vida cuidándola y ahora se va de nuestras manos. Pero no creo que nos hayamos equivocado. Por cierto, las dos trabajadoras de Servicios Sociales (María y Elena) se han quedado sorprendidas al entrar en la habitación y verla enroscada con el pelo cubriendo la cara y el móvil. Cuando nos lo han dicho, hemos visto cómo habíamos normalizado lo anormal.
Cuando Aitana dejó de ir a la piscina con nosotros en verano y se quedaba en casa encerrada todo el día era un signo de que algo iba mal. Luego fue un día con Jana y nos enteramos que la incitó a irse con una excusa a las dos horas. El día que quedó con Martín también se cansó en dos horas. Luego pedía cada vez más y más tiempo en internet con el móvil. Empezaron los insultos, los golpes, los portazos y el desprecio hacia nosotros. Después dejó de ir a teatro (y de llamar a sus amigas). Dejó el deporte y, finalmente, dejó la pintura. También dejó de ir a inglés. Es decir, se quedaba encerrada en su habitación con el móvil y cuando se acababa el tiempo protestar y toda la sarta de improperios asociada. Después el ordenador.
Por si fuera poco empezó a hablar horas y horas con su madre. Y Ana le da una de cal y una de arena (le enseña su casa y le dice que la habitación para ella es muy bonita, pero luego no le dice que va a vivir con ella). Además la riñe, pero a la vez le transmite la idea de que no somos buenos. Lo malo es que la niña ha cogido también dependencia de esas llamadas y se ha enganchado hasta el nivel de desesperar a Ana. Exige a su madre barbaridades que son imposibles y por tanto se desespera. Añadido al lote aparece el odio a Elena, hasta el punto de intentar impedirnos quedar con ella.
Para colmo dejó de asearse, ni duchas, ni dientes. No comía con nosotros. Abandonó los dibujos (hace meses que no dibuja prácticamente nada) y el "anime". Cambió de estética y se convirtió en "Gore". Empiezaron a aparecer dibujos con forma de manchas de sangre en sus manos. Y aparecieron escritos amenazantes, expresiones sobre muertos y sangre. Y cutters y cuchillos. Y tras un último episodio de gritos a las 12 de la noche se niega a ir al colegio.
Así que hacemos un último intento con la unidad de psiquiatría infantil del hospital. El primer día bien. Pero el segundo día se negó a comer con el resto de niños. La doctora nos previno de una situación mental peor.
Con el odio que nos cogió a todos entiendo que no teníamos solución. Nosotros éramos ya parte del problema. He pensado de todas las formas posibles para ayudarla. Pero cómo le podemos quitar el móvil para cortar la adicción a internet? Cómo podemos quitarle el móvil y que no hable con su madre? Cómo podemos obligarla a que vaya a clase? Cómo podemos hacer que vuelva a los hábitos de higiene? Cómo podemos hacer que no nos odie, ni a su tía ni a su madre? Cómo podemos hacer que se relacione con la gente y socialice?
No podemos! La relación está viciada!
A ver si esto le viene bien.
Tere llamó el viernes por teléfono a la casa y le han comentado que se ha integrado muy bien, que ha hecho una amiga y está muy contenta. Sonríe!. Ha ido a clase el miércoles y el viernes y al hospital el jueves. Y desde allí le han comentado que sonrie y te mira a los ojos cuando habla, no baja la vista. Hay que estar contentos, posiblemente no tenga ningún trastorno y lo que ocurría es que la relación con nosotros se había viciado.
Contentos! Aunque a mí me preocupa que esto signifique que no pueda volver. Bueno para ella, pero doloroso para nosotros.
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