Cogemos el coche por la mañana y nos vamos a Lugo y a Mondoñedo. Lluvia todo el camino hasta pasar la capital y luego sol. Curioso, pero es así!
Comemos en el restaurante que hay enfrente de la catedral. Lo único abierto en esa zona de la villa. Tres entrantes: zamburiñas, verduras a la plancha y revuelto de pulpo y gambas. Un postre con tarta de queso y la tarta típica y agua. 72€. Caro. Está claro que se aprovechan de la situación. Eso sí, nos dicen que era la casa de Cunqueiro, el poeta local. Vaya usted a saber.
Cogemos el coche y nos vamos a la playa de las catedrales. Buena tarde para hacer el paseo por el sendero de tablas que han hecho por la costa. Muy agradable. Café y carretera.
Pasamos Foz, que es una ciudad y no hay nada que merezca la pena, Burela, villa marinera grande. Y llegamos a Viveiro. Ciudad ya con todas las de la ley. La magia del pueblecito marinero ha desaparecido.
Cogemos un hotel en el centro y al lado de la ría. Muy bien y barato. Así que nos vamos a cenar una ensalada de bonito y chipirones a la plancha. No es muy abundante pero suficiente para que la cena no sea cargante. Y a dormir!
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