Desayuno en la casa. Menos abundante que otros días, pero bien.
Coche hasta Atenas. Un viaje largo, pero cómodo porque la mayor parte la hacemos por autopista.
Cogemos el hotel (el mismo que a la ida) y nos vamos a comer al Alexander the Great. Otra vez expléndido, aunque nos pasamos y no podemos acabar la comida.
Tarde de compras en la zona de turistas por debajo de la Acrópolis.
Y por el camino la catedral de Atenas, donde se casaron los reyes Juan Carlos y Sofía.
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