Fabulosa adaptación de las legendarias aventuras del forajido inglés más famoso de todos los tiempos. Contiene todos los elementos de los cuentos clásicos (su habilidad con el arco, su ayuda a los pobres, incluso el legendario duelo de bastones en el río), sin desmerecer una ambientación absolutamente realista. De hecho, cuando llovía a la hora del recreo nos la ponían en el colegio como una clase de historia.
No me atrevo a darle la máxima nota por algunos errorcillos técnicos claramente apreciables en el film que hacen creer que su director era nobel. Una pena. Pero estos errores no desmerecen en absoluto un guión fabulosamente equilibrado (entre la ambientación histórica y el sentido más puro de la aventura), un ritmo genial, una puesta en escena de matrícula de honor, y una banda sonora que quedará siempre para el recuerdo (Michael Kamen, cómo te echamos de menos).
Estamos en la mejor época de Costner y eso se refleja en la película. Añadiendo a un secundario de lujo como Freeman, hacen que se convierta en la mejor versión de Robin desde Errol, el inolvidable y genuino ladrón del bosque de Serwood. Una buena película de aventuras, con todos los ingredientes necesarios. Se recupera así un género olvidado desde hacia tiempo. Una película para ver en familia, donde los buenos siempre ganan a los malos, malísimos
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