Después de la comida Aitana se pone un poco petarda porque quiere comprar unos parches para los pantalones y nos negamos porque son muy caros. Y sigue teniendo mala baba cuando se enfada. En fin, lo de siempre! Luego sí le dejo 1 hora en el ordenador. Considero que el fin de semana entero de tres días sin tocar las redes sociales es suficiente lección para ella, así que dejar algo al final no va a enturbiar la lección y le dejará buen sabor de boca.
Llega la hora de volver y, previa ducha, Aitana se viste y nos vamos. La verdad es que nos retrasamos un poco y terminamos saliendo a las 8. Así que llegamos tarde. Nos excusamos con la niebla y la lluvia en el puerto, pero tampoco es que fuera para tanto. Lo curioso es que se ha despedido muy cariñosa, pero sin tragedias, se la ve alegre y contenta. Incluso al volver de noche, la niebla era densa pero se podía circular a 80 km/hora, o sea que bien.
Ha sido un fin de semana intenso. Pero la niña ha estado tranquila. Creemos que ha disfrutado con los amigos (aunque al final ha tenido una desilusión), ha estado contenta en la comida con nuestros amigos y ha disfrutado de estar y dormir en casa. Así que me parece fantástico.
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