Nuestro hotel de siempre, con habitación igual a todas, el aparcamiento de siempre y el bar de siempre para cenar. Para que cambiar las cosas que funcionan bien!. Tere cena una ensalada con jamón y queso y yo un filete de ternera con pimientos, huevos y patatas. Y a dormir!
Nos levantamos pronto y a la Clínica a la Gimkana. Empezamos viendo a María José con el plan de alimentación. Muy agradable, como siempre. Y luego los análisis hasta las 10 y media. Luego desayuno en el café de siempre y checkout en el hotel. Y a la Clínica a ver los resultados con la Enfermera y el Oncólogo. Todo bien, otro año de margen. Cada vez que se pasa la revisión es tiempo ganado al tiempo.
Comemos de nuevo en nuestro bar de siempre, una paella muy rica y secreto muy hecho. Todo correcto.
Cogemos el coche y nos vamos al norte. Dirección Roncesvalles y desvío a la selva de Irati. Nos encanta. Hora y media de paseo alrededor del pantano y unas vistas espectaculares. Nos cruzamos con gente que vuelve, es que es tarde y vamos al revés de todo el mundo. Incluso hablamos con un matrimonio que ha alquilado unas bicis para ellos y los dos niños. La verdad es que, en un camino de piedras al borde de un pantano, nos parece peligroso. Pero cada uno ve el peligro como quiere y vive la vida como le gusta. Es un bosque inmenso, inabarcable. Precioso.
Lo que no nos gusta nada es el ambiente de la zona. Todos son antiguos Jarraizts o perro flautas. Así que volvemos a Pamplona a "nuestro hotel". Y cenamos una hamburguesa y unos tacos mejicanos en un bar que teníamos pendiente de anteriores viajes. Todo bien y muy rico.
Un día completo en el que todo ha salido tal y como esperábamos.
Vídeo de la selva de Irati:
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