Tintín y Haddock más tarde se dan cuenta de que Tornasol ha desaparecido y conjeturan que ha sido secuestrado por el mismo individuo que ha dejado a Bergamotte en estado de letargo. La policía establece bloqueos de carreteras, pero los secuestradores cambian los coches y son capaces de evadirlos. Tintín visita un hospital, donde se alojan los siete miembros afligidos de la expedición Sanders-Hardiman; se asombra de que en un momento preciso del día, todos se despiertan y gritan sobre ellos figuras antes de volver a caer en sus estados de letargo. Haddock está muy afectado por el secuestro de Tornasol, pero al enterarse de que la policía ha descubierto el coche del secuestrador en un puerto, él y Tintín llegan allí, creyendo que los secuestradores buscan embarcar con Tornasol y llevarlo al extranjero. En los muelles, Tintín se encuentra con Alcázar a bordo de un barco a América del Sur y revela que Chiquito ha desaparecido diez días atrás –justamente cuando ocurrieron los incidentes con Bergamotte y Tornsaol–, que su verdadero nombre es Rupac Inca Huaco y que era uno de los últimos descendientes de los incas. Tintín conjetura que Chiquito debe ser uno de los captores de Tornasol.
Tras haber perdido el rastro de Tornasol, Tintín y Haddock deciden hacer una visita a un viejo amigo del capitán, Chester, que ha atracado en otro puerto cercano. Desafortunadamente, Chester ya partió en su navío, pero descubren el sombrero de Tornasol en los muelles, lo que indica que fue llevado a la mar desde aquí. Investigando, se dan cuenta de que Tornasol debe estar a bordo del Pachacamac, un barco rumbo a Perú, y abordan un vuelo con la intención de interceptar su llegada a El Callao.







