Decidimos irnos al sur para hacer senderismo por un cañón.
La primera sorpresa es que cuando llegamos al pueblo nos encontramos la carretera cortada y tenemos que dar las vueltas para entrar al cañón a través del pueblo del otro lado.
Una vez allí nos encontramos también la carretera cortada, pero podemos ir hasta el túnel de entrada al cañón donde dejamos el coche.
Un túnel andando, que hay que atravesar saltándose la valla.
Volvemos a casa para cenar un perrito caliente y tomarnos una cerveza mientras vemos una película de Mel Gibson "Hasta el último hombre".
Luego nos encontramos un cañón espectacular, con la carretera y el río encajonados entre paredes inmensas.
Un pequeño paseo por la carretera nos lleva hasta el lugar del desprendimiento, donde están arreglando el trayecto y mejorando el cauce del río.
La nota graciosa del día la da una cagada de pájaro que le cae en el pelo a Elena, nada grave, pero nos entretiene un rato.
Construido en una terraza a mitad de la ladera es espectacular.
Y mucho más grande de lo que esperábamos.
Las imágenes que hay a la entrada nos muestran una iglesia con un altar y encalada en blanco por dentro muy arreglada.
Y, desde allí, iniciamos el sendero de la cañada.
Una maravilla entre piedras y con cuevas en las inmensas laderas que han sido utilizadas por los ganaderos como corral de ovejas desde hace tiempo.
Vemos muchos pájaros que anidan en los agujeros de las paredes.
Pero nos llama la atención el rebaño de ovejas que escalan por las paredes y comen las hierbas que crecen en las rocas. Increíble los sitios por donde se mueven.
Y vemos unos almendros que dejan caer nueces y que Tere recoge con pasión. Que alegría disfrutar a tope del día. Y no coge higos porque los arboles están en el agua!
Acabamos el paseo y volvemos por Alhama de Aragón. Curioso, vemos a la gente atravesando en bata la calle para ir de un balneario a otro. Recordamos que vimos un reportaje en televisión contando que vienen muchos madrileños a los balnearios.
Intentamos comer, pero todos los bares son de raciones y el único que da plato del día está lleno.
Así que volvemos a Zaragoza y terminamos de nuevo en el centro comercial Puerto Venecia. Comemos en Ikea las famosos albóndigas y compramos la alfombra que necesitaba Elena para el salón. Y otra vez al Alcampo para hacer la compra mensual. Curioso, dos días en Zaragoza y los dos recorremos los dos centros comerciales.
La alfombra queda muy bien y perfectamente ajustada al espacio. Eso permite pasar las dos alfombritas a la habitación y así, al levantarse, puede poner los pies sin miedo en el suelo.
Comienzo de la ruta:
Continuando en el cañón:
Una casualidad graciosa:
La zona del desprendimiento:
La cañada:
Las cabras tiran al monte:
Más cabras en el monte:
Un túnel en el camino:
La cabra tira al monte:
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